3 ene. 2010

Memorias de una loca. Capítulo I.

Estaba sentada en aquella roca, la cual me transportaba a un mundo totalmente diferente del que vivimos ahora, pues a este lo guiaba mi imaginación. Naufragaba hasta él cada segundo, cantando la misma canción, dialogando con las mismas palabras, escuchando la misma melodía. Me encantaba corretear descalza por las inmensas praderas, mi camisón blanco volaba cual capa.


Algo sonaba distinto, o eran otros pájaros los que cantaban. Era todo tan fabuloso, tan fantástico que parecía sacado de un cuento, quizá el mismo que añoraba cada noche.
Dese allí podían verse unas vistas sorprendentes, era todo tan mágico, tan difícil de creer.
Allí nunca se ocultaba el sol, nunca dejaban los pájaros de cantar... y las ardillas no paraban de recoger frutos del bosque, los peces saltaban a la orilla del río, el grillo cantaba. No existe el dolor en mi mundo mágico.
De repente un sensación extraña recorrió mi cuerpo, miré plácidamente al cielo, algo parecía distinto, ¿porqué los pájaros ya no cantaban?, que extraño, no volví a ver a las ardillas, ¿qué pasó con los peces?, un momento, ¿qué pasa? ¿Dónde va el sol? ¿Por qué se mueve hacia donde no me alcanza la vista? Algo pasa, ¿por qué el grillo ya no cantaba?
Enloquecida y angustiada me apresuré a correr tan rápido como pude, buscando respuestas, pero ya era demasiado tarde, el sol ya se había ocultado. Una pregunta invadía mi mente perturbada de dolor: ¿qué ha pasado?
Notaba como algo acariciaba mi espalda, una simple brisa de aire contaminado de oscuridad y rencor. Mis pies helados me pedían que huyera, pero no podía, algo me agarraba profundamente a la tierra...

1 comentario:

  1. Si en pocas líneas eres capaz de crear tanto como otros ya quisieran/quisiéramos en mucho, porque no te das cuenta de lo bien que escribes? T.T
    Aunque el final lo deja todo muy triste... espero leer que continua mas feliz, y que haya razones para ello =)

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