19 mar. 2010

Esa sensación.

Es esta la sensación de frío que recorre mi cuerpo en busca de la alegría que vive en mis labios, la alegría que me hace cosquillas, y yo, la adicta a su chisporrotear instantáneo, quiero que se quede en mis labios.
El payaso ya no llora ante aquella falsa alegría, pues para esta ya no hay lugar en mis labios.
¿Careta de preocupación vestida de colores? Sí, pero ahora solo quedan los colores. Jamás volverá a disminuir la pasión del payaso, porque ahora los aplausos son más puros que nunca. Se perdieron en el tiempo las miradas melancólicas, las tristezas que entonces eran tema principal de ese verso que algún día el viento jamás escribió.
¡Al fin! Ya encontré esa sensación de frío, que, cada segundo, recorre mi cuerpo en busca de la alegría que vive en mis labios, y que yo, sinceramente, es donde quiero que se quede.

18 mar. 2010

Sí, esa soy yo.

Un sueño...

Una palabra que nadie dice, un libro que nadie escribe, una canción que nadie canta, un poema jamás recitado, una áspera sonrisa a contraluz...

Ese cálido viento, ese que acaricia tu rostro, ese que te devuelve las ganas de volar, las ganas de soñar...

Un sueño que nadie inventa, una lágrima que derramar, o esas que solo se derraman en épocas tristes, cuando nada más que un simple sonrisa te da la luz que necesitas para seguir adelante, o esas que solo se escapan en los momentos de emoción, cuando esa sonrisa no hace tanta falta...



Ese sueño...

Esa palabra que nadie dice, esa que a nadie se le escapa de los labios. Ese libro, el que nadie quiere escribir. Esa canción, la que nadie quiere cantar. El poema al que todos tienen miedo a recitar. La sonrisa que tanto miedo tiene a escapar en ese sueño que tienes miedo a inventar, tras ese cálido viento que acaricia tu rostro, cuando te devuelve las ganas de volver a volar, de volver a soñar...

6 mar. 2010

Ella sonríe.

Tengo un secreto, está en la punta de mi lengua, en la parte posterior de mis pulmones, pero tengo que mantenerlo. Sé algo que tú no sabes.

Se sienta en silencio y me devora, se alimenta como el cáncer.

Este sentimiento de culpa podría llenar un maldito mar. La enfermedad empeora, he contado mis bendiciones, ahora contaré esta maldición...

No puedo dormir por la noche, estoy enterrada en el lamento y la desesperación, entre la respiración.

Sé algo que tú no sabes.

Puede que parezca feliz, pero querido, poco me queda ya por fingir.

Veo buitres que me ven sangrar, ven como derramo mi vergüenza. Se lamen los labios y comen vergüenza.

Arrepentimiento. El arrepentimiento recorre mis venas manchadas de vergüenza.

Sé algo que tú no sabes.

Todos llevamos estas cosas dentro de nosotros mismos, estas cosas nos ahogan en el mar y no nos dejan mirar al cielo.

Sé algo que nunca se sabrá, se algo que no se sabe, sé algo que tú no sabes.