27 ene. 2010

Simples versos.

Déjame huir, el silencio me llama,

Amarte jamás dio pereza,
No se odia a quien se ama,
Y aquí te espero yo, en esta cárcel de maleza.


La espera se hizo eterna,
Más ansío una sonrisa,
En esta, mi caverna,
Ráfaga como una brisa.

El invierno ha llegado,
Tras mil sonrisas,
Aquella luz ya se ha apagado,
Se fue la brisa.

La luz del crepúsculo,
Me ilumina cual lucero,
Como en un zulo,
En este mi gujero.

16 ene. 2010

El payaso.

Llora el payaso ante tanta falsa alegría. Busca entre sus admiradores, la mirada de alguien que entienda su pena. Careta de preocupación vestida de colores. Agota sus sonrisas entre gotas de admiración de la tristeza, ansiosa de revelarse contra su sarcasmo nostálgico. Su mirada melancólica es la más grande de las bellas tristezas. No sirve de animación la melodía de los aplausos, ni el color del maquillaje de su pálido rostro. Disminuye su pasión ante el aplauso del más puro.

Adiós señorita.

Hoy te digo adiós, señora tristeza.
Al fin dejaste de vagar por las, antes frías y solitarias, calles de mi corazón. Al fin te has ido, y aunque te hayas llevado contigo mi último suspiro, también te has llevado mi última lágrima. Al fin te has dejado llevar por la oscuridad.
Querida tristeza, nunca llegué a congerte cariño y no, no te echaré de menos. No suelo echar de menos a lo que me hace daño.
Al fin he vuelto a recordar que era eso de los sentimientos cálidos. Adiós a las tristes tardes de Enero, adiós a la injusta soledad que recorría cada día las solas y frías calles de mi lujurioso corazón. Se ha roto tantas veces, corazón...
Me voy, no siento lástima de ti, perdido corazón, ni me queda paciencia para fingir sentirla.
De nuevo huelo la libertad. Había olvidado por completo el tacto del bienestar, la melodía de los pájaros...
Soy una yonky de la tranquilidad y la armonía, unidas al deseo ansioso de libertad, libertad, libertad...

Palabras.

Esconde, piensa, llora, implora, grita, invita, duerme, espera, aguanta, estalla, ríe, sueña, enseña, calla, aguarda, cobarde, sal, mortal, la sal de lágrima, la grima, el riesgo, querer, poder, yacer, perder, morir, reir, soñar, vivir, vencedor, cede, amanece, a penas, aparece, cuna, tumba, vida absurda, momentos, amigos, sueños, risas, bailes, trompetas, frailes, la casa, el niño, el anciano del asilo, asi lo hago, salva, palabras...

15 ene. 2010

¡Vive!

Cierra los ojos. Mis ojos rozan tus labios, mis manos besan tu rostro, mis labios acarician ese segundo escondido entre robles aquella fría tarde de Enero, cuando el sol ya está escondido. ¿De qué se esconde el sol? ¡Cobarde! ¿Acaso tiene miedo de un inseguro parpadeo en la luz de la mañana?
Desde su trono vigila y dicta, mi alma es solo un parpadeo de todo lo que ha visto. Deseo quemar el sol, morir, yacer entrgada al amor libre, al placer.
Quiero escapar del tiempo, refugiarme en la eternidad hasta que un soplo de viento, en aquella fría tarde de Enero, me robe mi último aliento.
Sonidos prohibidos me alejan del calendario, ¿algo que hacer? morir a diario.
Escribo, leo, canto, duermo, y para dormirme, cuento mis defectos.
Rompe, habla, escapa, estalla, ¡sueña!


¡¡Vive!!

Experiencias. Amigos. Ilusiones.

Historias que cuentan el tiempo perdido en el bar de aquella esquina. Rumores que describen la embriaguez en la que nos sumergíamos cada noche, en el mismo bar, en la misma esquina.



Son las mismas personas las que cada noche te hacían sentir como en tu casa, igual de cómoda como echada en el sofá con los pies encima de la mesa y el pantalón desabrochado.


El mismo saludo que nos recuerda lo que somos, lo que hacemos, lo que sentimos y admiramos. La misma música con la que saltábamos, nos empujábamos y nos rompíamos los brazos a codazos y las espinillas a patadas. Los mismos moratones que salían al día siguiente.


Las mismas canciones que no hacen viajar en el tiempo hacia atrás, para recordar loa momentos pasados juntos todos nosotros, nosotros...


Aquel abrazo que sé olvidó dar. El pijama de búhos. La coctelera Bragas limpias.


El Heavy Metal.

9 ene. 2010

Memorias de una loca. Capítulo III

No lo sé. Creía saberlo todo, pero me equivocaba, estaba tan segura de mi misma... que al final me llevé una gran desilusión. Ya no había árboles, ni hierba fresca, se secó el rocío, emigraron los pájaros.
Murió toda vida que había en mi bosque de fantasía. ¿Porqué?
Estaba tan segura de que todo seguiría la misma línea, perfecta perfecta línea...
Ya no quedan esperanzas, ni si quiera hay una pequeña ramita, o un débil brote de donde poder tirar, ya solo queda soledad y angustia, miedo y tristeza.
¿Qué pasó en el bosque de mi corazón?

3 ene. 2010

Memorias de una loca. Capítulo II.

... Sentía como algo impedía moverme. De repente el viento levantó el vuelo más fuerte de lo que jamás hubiese imaginado.




-No, ¡no quiero!, es mi mundo. No te abandonaré jamás. No.-Dije gritando.-


De repente todo se calmó, como si nada hubiese pasado. Pero, ¿y los árboles?¿dónde está la hierba por la que corría?
Todo había desaparecido, tan solo quedaba la tierra por la que caminaba, y algunas ramas secas, las maravillosas vistas se habían esfumado, todo lo que era verde y fresco desapareció. Solo quedaba tierra y algunas ráfagas de aire caliente que rozaban mi rostro de vez en cuando.
Buscaba desesperadamente una salida entre tanta oscuridad, pero parecía todo se alejase en cada paso que daba. Nadie me escuchaba por mucho que gritara. Necesito respuestas, pero las preguntas no hacen más que jugar con mi mente.


-¿Qué ha pasado?-Me repetía una y otra vez.-


-Por favor... ¿alguien puede oírme?- Preguntaba sin cesar-


No aguanté más, me caí de rodillas al suelo y rompí a llorar. En estos momentos es cuando se echa de menos la compañía, cuando se recuerda a las sonrisas, cuando se echa de menos a las caricias. Aún recuerdo la orilla del río, con los peces saltando constantemente, como las ardillas se robaban los frutos las unas a las otras, el grillo cantando. ¿Qué estaba pasando?

Memorias de una loca. Capítulo I.

Estaba sentada en aquella roca, la cual me transportaba a un mundo totalmente diferente del que vivimos ahora, pues a este lo guiaba mi imaginación. Naufragaba hasta él cada segundo, cantando la misma canción, dialogando con las mismas palabras, escuchando la misma melodía. Me encantaba corretear descalza por las inmensas praderas, mi camisón blanco volaba cual capa.


Algo sonaba distinto, o eran otros pájaros los que cantaban. Era todo tan fabuloso, tan fantástico que parecía sacado de un cuento, quizá el mismo que añoraba cada noche.
Dese allí podían verse unas vistas sorprendentes, era todo tan mágico, tan difícil de creer.
Allí nunca se ocultaba el sol, nunca dejaban los pájaros de cantar... y las ardillas no paraban de recoger frutos del bosque, los peces saltaban a la orilla del río, el grillo cantaba. No existe el dolor en mi mundo mágico.
De repente un sensación extraña recorrió mi cuerpo, miré plácidamente al cielo, algo parecía distinto, ¿porqué los pájaros ya no cantaban?, que extraño, no volví a ver a las ardillas, ¿qué pasó con los peces?, un momento, ¿qué pasa? ¿Dónde va el sol? ¿Por qué se mueve hacia donde no me alcanza la vista? Algo pasa, ¿por qué el grillo ya no cantaba?
Enloquecida y angustiada me apresuré a correr tan rápido como pude, buscando respuestas, pero ya era demasiado tarde, el sol ya se había ocultado. Una pregunta invadía mi mente perturbada de dolor: ¿qué ha pasado?
Notaba como algo acariciaba mi espalda, una simple brisa de aire contaminado de oscuridad y rencor. Mis pies helados me pedían que huyera, pero no podía, algo me agarraba profundamente a la tierra...

2 ene. 2010

Terrible despertar.

Encapsulo momentos y emociones que atrapo en las palabras esparcidas en este rincón. Despierto a los sentimientos invitándolos a desperezarse mientras cuelgo mi melancolía para que pierda parte del peso que tiene si la callo.


Mi alegría me hace cosquillas huyendo de las palabras escritas porque prefiere vivir en mis labios y yo, sinceramente, es donde quiero que se quede. Prefiero llevarla conmigo, adicta ya a su chisporrotear instantáneo.

Lágrima escondida.

En el fondo de mi alma. En mi rostro. En la cicatriz de mi corazón. En una ráfaga de viento. Bailando sobre mi mejilla. Dentro de ese ultimo suspiro. Entre los muros de la ignorancia. Vagando por las oscuras calles de la tristeza. En una hoja de roble que es robada por el viento. En los versos escritos hace tiempo. En tu ausencia. Debajo de la tierra. Entre rincones. En la esquina de la calle de la soledad. En mi caja de cristal. Lejos de aqui. Demasiado cerca. En el pozo de las almas sin rumbo. En el último parpadeo. En mi última sonrisa.
¿Dónde está mi lágrima escondida?

Odio.

Odio el relog, pues el marca cada segundo que paso jugando con tu ausencia.
Odio el saber, pues el me muestra lo mucho que te extraño.
Odio las palabras, pues me traicionan y desaparecen cada vez que estoy a tu lado.
Odio escribir, porque al escribir me acuerdo de lo mucho que te amo, dolor para mi que no estás aqui.
Odio mandarle versos al viento y que los lleve hasta ti, pues de ahí nacen los celos y la envidia que les tengo de que ellos si puedan estar contigo.
Odio las mañanas, porque cada vez que me levanto nunca estás ahí.
Odios los sentimientos, ellos son los culpables de mi sufrimiento.
Odio los momentos, pues siempre pasan demasiado rápido cuando estás a mi lado.
Odio saber que no sé cuando volveré a ver tus cristalinos ojos.
Odio la expresión, pues me abandona cuando estoy contigo.
Odio el simple hecho de no estar contigo.

1 ene. 2010

A veces, sólo a veces.

A veces, siento algo en mi interior, una sensación rara recorre mi cuerpo, es un cúmulo de problemas buscando soluciones, las cuales estarán escondidas en el citoplasma de la última célula de mi cuerpo, o en un solo suspiro de cansancio, pues estoy muy cansada, y no sólo estoy cansada, estoy arta de tener que aguantar insultos, humillaciones, falsas amistades, palabras que se lleva el viento, desprecio...

Arta de tirarme al avismo por los demás y no ser capaz de cruzar la acera por mí, de no ser capaz de borrar el pasado y continuar el presente, de tener que llorar por no desesperar, de estar continuamente ayudando a los demás sin a penas recibir nada a cambio.
A veces, sólo a veces, esta sensación desaparece, desaparece unos instantes, y por cosas tan insignificantes como un libro, una canción, una palabra, el más mínimo gesto de cariño o preocupación... desaparece.
A veces no desaparece, y me siento como un niño en un campo de guerra, donde todas las balas van a parar a su pecho, en el mismo campo de batalla en el que cae desangrado, el mismo suelo que pisamos todos los días, la mismo día que tú nacistes, la misma hora en la que morirás...
A veces, siento algo en... mi interior, que no me deja respirar, me contrae el pecho, y no puedo respirar, así es como ves tu vida pasar por delante de tus ojos...
Ves pasar la vida, y te arrepientes de haber hecho más pr los demás que por tí misma/o, de haber compartido etapas de tu vida con quien no se las merece que las compartas...
Con esto quiero llegar a una conclusión, al igual que dice el refrán: "no por mucho madrugar amanece más temprano", no hagas por los demás lo que nunca esperes que hagan por ti, y nunca hagas más por los demas lo que no has hecho por ti.

Muerte inesperada.

No, no, ni de broma, no quiero. -Dije.

Pero vas a aceptarlo, Kíza, debes aceptarlo. -Dijo el Doctor soledad-

Mi querido amigo el señor esperanza me dijo un día... -Dije, con voz temblante-

¡SH! -Exclamó el Doctor soledad- Tu querido amigo muerto ahora.



Mis ojos se nublaron, y de repente todo se volvió negro. Algo se derramaba por mi mejilla, algo oscurecía mi corazón. Odio y rábia crecían en mí interior. Algo sonaba diferente, se rompió la melodía de la esperanza, se desató el dolor de la soledad.
Mi voz quebró definitivamente.

Date cuenta.

Me han mentido tantas veces que ya no diferencio la verdad entre palabras que van y vienen, son las sonrisas escondidas en aquella caja de cristal, aquellas que resumian los días consumidos en tus labios, y la ausencia de los latidos que provoca una muerte dulce.
Los sueños hoy van mucho mas allá de tu deslumbrante ambición, reclamanen en silencio tu nombre y gritan -sálvame- .
Y es que quizas puede que todo tengo un principe y un final felíz, puede que al final no sirva de nada luchar por tí, lo que me mueve a seguir donde estoy, puede que un dia despertemos y al abrir los ojos el relog no exista. Las victorias van y vienen, solo quien te ama de verdad permanecerá a tu lado siempre.

Verdades.

Mentiría si te dijera que no deseaba besarte. Mentiría si te dijera que no deseaba tocar tus frías manos. Mentiría si te dijera que no estaba esperandote en la soledad de la noche. Mentiría si te dijera que no estaba buscando tus ojos. Mentiría si te dijera que todo ha sido un absurdo sueño, una absurda ilusión, un absurdo sentimiento...



Mentiría si dijese que no te amo.