16 ene. 2010

Adiós señorita.

Hoy te digo adiós, señora tristeza.
Al fin dejaste de vagar por las, antes frías y solitarias, calles de mi corazón. Al fin te has ido, y aunque te hayas llevado contigo mi último suspiro, también te has llevado mi última lágrima. Al fin te has dejado llevar por la oscuridad.
Querida tristeza, nunca llegué a congerte cariño y no, no te echaré de menos. No suelo echar de menos a lo que me hace daño.
Al fin he vuelto a recordar que era eso de los sentimientos cálidos. Adiós a las tristes tardes de Enero, adiós a la injusta soledad que recorría cada día las solas y frías calles de mi lujurioso corazón. Se ha roto tantas veces, corazón...
Me voy, no siento lástima de ti, perdido corazón, ni me queda paciencia para fingir sentirla.
De nuevo huelo la libertad. Había olvidado por completo el tacto del bienestar, la melodía de los pájaros...
Soy una yonky de la tranquilidad y la armonía, unidas al deseo ansioso de libertad, libertad, libertad...

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