14 jul. 2010

... y volvió a mirar atrás.

Tan tarde era ya, que parecía que el tiempo pasaba cada vez más lento a nuestro alrededor. Yo estaba sentada encima de una flor, contemplando su luz y fumando su olor.
Me aplastaba con cada caricia, y en menos de un susurro me decía tantos "te quieros" como gotas de agua posee el océano.
La ternura invadía nuestras caras, arrugadas por los años, nuestros ojos cansados aún eran capaces de expresarse y nuestros labios, ansiosos y sedientos, esperaban un beso más.
Sus ojos soltaban versos al aire y mis manos los cogían y se los devolvían en forma de mariposas, estas correteaban entre nuestros pies y nos hacían cosquillas, después se desvanecían sin más, como un soplo de viento en una fría y triste mañana de invierno...
Cansado y aburrido, se dio la vuelta y se marchó. Dejó de lado a las mariposas y a los versos. Cada vez se alejaba más y más, y volvió a mirar atrás, con su dulce rostro me lanzo un beso y desapareció entre las sombras de los árboles...

13 jul. 2010

Un buen final.

... y después de descansar en la luna, volver a la realidad para robarle sus besos de menta, dejarlo en vilo después de verlo otra vez descansando a la sombra de su sombra. Acariciarlo hasta que las manos, arrugadas, saciadas, noten los estragos del tiempo.
Y así volver a mirarlo entusiasmada, con los ojos de una niña inocente buscando el camino de vuelta, y sabiendo que este se esconde detrás de sus miradas, llenas de ternura, llenas de pasión..., y así me dispuse a buscarlo sin tregua. Atravesé tantos momentos como hojas tira un árbol en otoño, dejandome llevar por el viento que sopla detrás de sus ojos.
Ya, cansada de tanto buscar encontré el camino de vuelta, el que me llevaba a contemplarlo desde el cielo.
Miles de celosas estrellas me atrapaban dejándome sin aire y por más que lo intentaba no podía escapar. Necesito su luz para iluminarme en el universo, para deshacerme de las estrellas que me atan llenas de celos para no poder verte.
Necesito tu calor, pues allí arriba hace frío y no me basta con el sol, pues este se da la vuelta, amante de la luna, para encontrarla. Necesito tu llanto, tu voz...
Necesito un buen final para acabar esta historia.

12 jul. 2010

Hoy he muerto y he vuelto a la vida.

7 jul. 2010

Anhelos.

Aún recuerdo ese beso que anhelaba todas las mañanas. Sabía que volvería, pero no sabía que fueran distintos labios los que visitan mi rostro. Aquel beso sigue vivo. Volvió su risa, la del poeta que venía para admirarme cada noche, atravesando paredes, desmontando su aroma. Sigue vivo.
Un día desapareció, dejando de lado todo lo sentido, dejando de lado los recuerdos, las caricias y el aroma. Su corazón, tan oscuro y desierto dejó de latir. Sintió frío y soledad, pero sigue vivo.
... y aún está vivo en la nítida conciencia de aquel poeta muerto.