16 ene. 2010

El payaso.

Llora el payaso ante tanta falsa alegría. Busca entre sus admiradores, la mirada de alguien que entienda su pena. Careta de preocupación vestida de colores. Agota sus sonrisas entre gotas de admiración de la tristeza, ansiosa de revelarse contra su sarcasmo nostálgico. Su mirada melancólica es la más grande de las bellas tristezas. No sirve de animación la melodía de los aplausos, ni el color del maquillaje de su pálido rostro. Disminuye su pasión ante el aplauso del más puro.

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