9 mar. 2011

Seguimos siendo los mismos

Lo nuestro es diferente.
No dependemos de nadie, vamos por libre. Ni tenemos fechas, ni tiempo, ni edad, ni dinero. Tampoco nos entiende nadie, por mucho que lo intente. No estamos bien de la cabeza.
Somos feos y no tenemos ni puta idea de combinar colores. Vamos mal en el colegio (en eso de ser obediente y esas cosas).
Nadie nos da ni una sola orden (y que ni se les ocurra).
No tenemos compasión por nada, no sentimos tristeza, no sentimos amor por los demás (relativamente, ni que decir tiene). No somos presos de ideologías ni seguimos reglas sobre cómo vestir o pensar. Tenemos nuestras propias ideas.
No somos decentes, seguramente seamos todo lo contrario a ser decente.
No vestimos ropa cara ni zapatillas o botas de marcas. No criticamos sin motivos, NUNCA. No somos legales. No creemos en lo convencional. Podemos ser las personas más bordes del mundo cuando queremos, mientras que lo de ser muy simpáticos cuando queremos... se nos da un poco peor.
No somos subproductos obsesionados con un estilo de vida. Somos violentos, agresivos...
En algunos determinados momentos llegarías a odiarnos eternamente, en serio.
Si alguna vez hablas con nosotros pensarás que somos bobos, tontos, estúpidos, retrasados mentales y más pirópos como estos pasarán por tu mente.
Bebemos alkol a mares. Los viejos nos odian, los adultos también, los niños pequeños más, seguramente tú también...

En general, somos todo lo contrario a lo que tú eres. Y me encanta.
Puedes amarnos u odiarnos, a nosotros nos da igual.

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