15 mar. 2011

El carro de la vida; otra gilipollez

Esto es muy sensicllo. En el carro de la vida; o subes y pagas el billete, o te quedas fuera. Yo pasé de pagar el billete y ahora me espera una vida de soledad. Por más que intente adornarlo, pintarlo... lo único que intento es cubrir toda esta mierda con una capa de sucias palabras que dicen que soy antisocial. 

He recorrido muchos caminos, ya que como no pagué el billete me tocó viajar andando. En ellos he visto miseria, hambre, desolación, humillación, caos. He conocido a personas, las que se han convertido durante un tiempo en las más importantes de mi vida, pero sólo durante un tiempo. Las he perdido. He sabido lo que es estar en infierno, tal y como suena. He estado en lo peor, he comido mierda y la he saboreado, le he besado el culo a Satanás y más tarde el me lo ha besado a mí. Todo esto es un paquete de mierda que guarda mi subconsciente y que ansía explotar cuanto antes. Reboso de conciencia sucia.
En general, lo he pasado lo mejor que he podido.
Volví a intentar entrar, pero otra vez no quise pagar el billete, así que me colé. Cuando salí, lo hice atormentada. 
Dicen que la vida es algo que merece la pena, pero yo digo que el único paraíso que podemos encontrar es el que tenemos en nosotros mismos.
En estas situaciones es cuando de verdad descubres quién eres y cuál es tu papel en la vida. Oh, sí, porque todos tenemos uno.


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